autoamor

¡Quiérete!, pero no mucho.

Tengo un lío tremendo con esto del autoamor porque todo el mundo te dice que sí, pero es que no. A ver si me aclaro.

Vivimos en la era del autoamor. Hay más libros de auto ayuda que nunca: Autoestima, felicidad, asertividad.

Más profesionales que nunca: Psicólogos, influencers, maestros de yoga, youtubers, coaches.

Tazas, camisetas, agendas, cuadernos, bolsos. ¡Esto del autoamor da para mucho!

Lo cierto es que si todos nos amáramos mogollón, no necesitaríamos tazas que nos recuerden cada mañana que tenemos que hacerlo. ¿Cómo lo arreglamos entonces? 

Quiérete, pero no mucho.

Según la santa madre Wikipedia, la autoestima se alcanza a través de una escalera de 5 peldaños: Auto reconocimiento, auto aceptación, auto valoración, auto respeto y auto superación.

Y ¿qué nos impide conseguir todas esas cosas? Hombre, impedir, lo que se dice impedir, no nos lo impide nadie. De hecho, hay gente que lo consigue con bastante solvencia, pero no nos lo ponen fácil.

Y lo peor, es que a veces quien no nos lo pone fácil es la gente que nos quiere. Y lo hacen porque creen que realmente lo mejor para nosotros es que sigamos al rebaño. Veamos algunos ejemplos:

Situación 1:

Eres una mujer (o un hombre) casada con dos hijos pequeños e infeliz. Aquel chico encantador del que te enamoraste, ya no te hace tilín. Y no es solo eso, es que además te parece un imbécil integral con el que no compartes forma de vida, valores, ni nada de nada. Probablemente a él le pasa lo mismo. Así que decides, o decide o decidís que la vaca no da más leche y que ya si eso un día nos tomamos un café dentro de 20 o 30 años. 

Y empiezas a tantear al personal (amigos y familia fundamentalmente), insinuándoles que es posible, a lo mejor, quizás, tu matrimonio se está yendo a la mierda y que ya no puedes ni quieres seguir. 

Posibles respuestas:

  • ¿Pero tan mal estáis?

¿Qué mierda de pregunta es esa? A ver, si estamos mal, estamos mal. Yo con mi pareja quiero estar bien, ni siquiera un poquito mal. Además, ¿crees que voy a tomar una decisión tan importante sin haberlo valorado bien?

  • Pobres niños…

Claro, para los niños es mucho mejor que sus padres se odien. Todo muy educativo, oiga.

  • Mira que las noches de inverno son muy frías: 

¿Recuerdas que aborrezco a mi marido? Una manta para mí sola, la peli de 300 y Tinder es mucho más planazo. 

Si cedes a las presiones (y mucha gente lo hace), el auto respeto se va para Barranquilla (como el caimán).

Situación 2:

Eres un chaval de 15 años apasionado de la Historia. Tanto te gusta, que además de las horas de clase, lees artículos, ves videos explicativos, te mueres de ganas de ir a visitar Roma y tu héroe favorito no es de Marvel sino Blas de Lezo.

Y lo vas contando por ahí. Lo mismo, familia, amigos…

Posibles respuestas:

  • ¿Historia? Eso no da de comer. Lo que tendrías que hacer es una ingeniería, que es el futuro.

Por supuesto, un futuro de mierda haciendo cosas que no me gustan. Garantía de insatisfacción personal y depresión a los 40.

  • Acabarás en una mierda de trabajo cobrando poco más que nada. 

Ya, porque tú tienes una bola de cristal y has visto que no voy a poder dedicar mi vida a viajar por Egipto, escribir libros, dar clases o dirigir museos. Mano de santo para mi confianza en mí mismo. 

Juro que he oido lo de Fulanito va a hacer ingeniería porque le obligan. ¡Adiós, auto valoración, adiós!

Situación 3:

Tienes 32 años, una pareja con la que te entiendes de lujo, no estás casada y no tienes hijos. Ni ganas. Ni siquiera te apetece ir a las bodas de los demás o hacerle carantoñas a los niños pero una vez al trimestre quedas con tus amigas del cole cargadas de churumbeles.

Posibles respuestas:

  • Pues lo de casaros no os iría mal. No por tradición ni nada, es que los impuestos, ya sabes, si tenéis hijos…

Lo de que no quiero tener hijos no lo has escuchado ¿no?

  • Bueno, ahora dices que no quieres, pero ya verás en el futuro. Y luego cuando seas mayor ¿quién te va a cuidar?

A ver si lo entiendes: ahora digo que no quiero y en el futuro diré lo mismo. Y si cambio de opinión ya buscaré yo como solucionarlo, que me tenéis agotada.

Si uno abandona sus sueños por seguir la vida marcada: nacer, crecer, casarse, tener hijos, un buen trabajo y morir, hará lo que se espera de él pero es difícil que se quiera muchísimo porque se estará traicionando. 

Y entonces, ¿qué hacemos con todos estos mensajes contradictorios? ¿Cómo se casa eso del quiérete un montón pero dentro de unas normas?

Muy fácil, no se casa. 

Al final, si uno se quiere, si uno practica el autoamor, no lo hace porque se compre tazas, sino que sigue sus valores, hace lo que le sale del santo grial y paga con gusto las consecuencias de sus decisiones. 

¡Y que así sea!

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10 pensamientos en “¡Quiérete!, pero no mucho.

  1. Me he reído un montón! Y además me he sentido superidentificada, precisamente tengo 32 años y no quiero tener hijos y estoy frita de que me digan que cambiaré de opinión. Si a eso le sumas que dejé el trabajo y estoy en el camino de montarme un negocio por mi cuenta… Bufff frita me tienen. Gracias por el artículo, es genial 😊

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