La crisis del ligue en vivo

Al principio pensaba que era yo, que con la edad, los kilos, las arrugas, las canas y todas esas cosas divertidas que nos pasan a partir de los 40 me había vuelto invisible.

Pero NO. Parece que es un mal general. Nos pasa a casi todas.

Da igual la edad, el aspecto físico o la caradura que tengas. Según mis informaciones estamos en medio de la crisis del ligue en vivo y en directo.

La burbuja del ligue ha explotado, señoras, y nos ha pillado haciéndonos la raya.

Las malas lenguas dicen que la culpa la tienen las aplicaciones de contactos. Tinder, Badoo, Adopta un tío, Pof y no sé cuántas más, viven instaladas en los teléfonos móviles y claro, la gente ya sale ligada de casa.

Parece que ya no sirve aquello de que se te caigan unos papeles en medio de la calle, que bailes como una loca en una sala de moda, o que te falten 5 céntimos en la cola del súper. Con el catálogo de hombres y mujeres que llega a nuestros hogares a través de internet, es suficiente.

El Amazón de las personas, el Zara de los solteros (y casados), el supermercado de la carne. Pasen y vean.

No voy a ser yo la que critique al usuario de estas plataformas, pero que sustituyan el directo y el mirarse a los ojos, ya es otro cantar.

Cuando entras en estas aplicaciones lo primero de lo que te das cuenta es que todo el mundo en tu ciudad practica la escalada, es triatleta o hace surf (lo mismo en el Ebro se puede). También hay gente que sube fotos con amigos, y no consigues saber cuál de ellos es el dueño del perfil, e incluso hay quien cuelga fotos con sus hijos.

¿Estamos locos?

No sé cuál es la clase de fotos que hay en los perfiles de las mujeres, pero supongo que irán por el mismo camino.

Si te lo tomas como lo que es, parece un buen lugar donde encontrar a alguien para pasar un buen rato, tomar una cerveza y hasta donde quieras llegar. Poner todos los esfuerzos para encontrar al hombre o la mujer de tu vida allí, me parece cuando menos, peligroso.

Y lo digo después de muchas conversaciones con usuarios y usuarias de estas plataformas y por supuesto porque las he probado. Las conclusiones sacadas son las siguientes:

  • Tienes que decidir en segundos con la única información de una foto, o unas pocas. Es decir, te sueles guiar por el físico. Sin embargo, en la vida real no es así. El físico influye, pero ¿quién no se ha enamorado alguna vez de alguien que no era su tipo? ¿Dónde dejamos el olor, los gestos, ese tic tan mono que te vuelve loca, el tono de voz?

    La de gente que nos gustaría y que nos estamos perdiendo porque su físico de primeras no nos dice nada.

  • Al principio, si eres medio apañada físicamente (aquí el físico importa mucho) y te has hecho unas fotos decentes, el ego se te dispara. Tienes un montón de «me gustas», «match» o mensajes. Lo malo es cuando descubres que la mayor parte de las veces no es algo recíproco. Y la ilusión se esfuma.
  • A veces, hay suerte y das con alguien que te parece interesante, pero luego no se lanza a hablar contigo, o tú no te lanzas a hablar con él y aquello se queda en vía muerta. O comienzas una conversación que se tuerce a los dos minutos porque deriva en algo por lo que no estás dispuesta a pasar.
  • Otras veces, en la segunda frase descubres que está casado, o que no tiene nada que ver contigo. Y cuando por fin encuentras a alguien con una conversación divertida, tarda 10 minutos en contestarte cada mensaje, así que supones que está hablando con 5 a la vez.
  • Al final, todo ese ego se convierte en insatisfacción e inseguridad. Si además usas la plataforma porque estás pasando por un mal momento o sufriendo por alguna decepción amorosa la cita con el psicólogo está garantizada.

Así que mi conclusión es: plataformas de contactos sí, pero sabiendo dónde estás, a qué te enfrentas y cómo funcionan las cosas allí.

Yo, de momento, me asiento en la comodidad de mi celibato. Me quedo esperando a que también estalle la burbuja de las aplicaciones de contactos y volvamos a jugar con las miradas, los olores, las sonrisas y las conversaciones en el campo de batalla.

Que no es otro que el cara a cara.


5 pensamientos en “La crisis del ligue en vivo

  1. Excelente artículo !!!! Es una verdad a gritos. Yo, como tú prefiero mi celibato mientras las plataformas estallan…. me gustan los cafés conversados y las miradas curiosas o apenadas, los chats son tan una conversación con tu teléfono.

  2. Para mí personalmente hablando, ya han explotado,el día que me preguntaron si sabía planchar camisas me dije… hasta aquí he llegado,ni un segundo más de mi vida perdido en esas app.
    Nos vemos en Benidorm bailando lo que sea jajjajajaj

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