Si pudiera…

tristeza

A la tienda de los sueños ir a comprar.

El sonido de las primeras notas me ha acelerado el corazón 30 años después. Llevo tanto tiempo evitando esta canción…

Conozco el lugar exacto en el que se encuentra en mis discos viejos a los que no permito sonar, pero esta vez no he podido pararlo.

Yo estaba en la cocina, preparando el aperitivo para la cena de cumpleaños con mis amigos, y alguno de ellos ha decidido que era un buen momento para poner música.

Con poco dinero, todo lo que hasta ahora pude ganar.

De repente tengo ganas de vomitar. Pido a mis amigos que quiten la música, pero ya es tarde y ya te estoy viendo.

Veo como te desmayaste en mis brazos, sin apenas conocerme. Coma etílico. Eso les dije a los de la ambulancia.

Mi huida a casa. No puedo acompañarle, estoy castigada, me están esperando.

Verte en aquel banco del parque unas semanas más tarde y enterarme de que te había salvado la vida. Dos veces, dos, se te paró el corazón en la ambulancia. «Gracias por haber llamado«, me dijiste.

Las veces que fui a los recreativos para verte jugar. Las excusas que le ponías a tu novia. Nuestros besos prohibidos. Nuestras caricias.

Los momentos en los que cantamos juntos «Si pudiera», a voz en grito. Sabiendo que no podríamos.

Tus palabras diciéndome: «tú eres la adecuada, a ella voy a dejarla.»

TU DECISIÓN. MI LLANTO. MI DESESPERACIÓN.

Esto no puede terminar así.

Hoy, 30 años después, sigo sin poder escuchar «Si pudiera». Siento que si termina la canción, nuestra historia terminará definitivamente.

Y eso es imposible.

Porque nuestra historia, aun no ha comenzado.

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